martes, 28 de julio de 2009

Parte #1 "El chico que vive en el

Hace años emprendí una aventura, una en la cual nunca creí poder llegar a este punto, mejor dicho, nunca pensé que las cosas se desarrollaran de esta manera.

Tiempo atrás, como todos, tuve la fortuna que mi opinión fuera tomada en cuenta y que de alguna manera influyera sobre otros y así mismo otras me hicieran pensar de distinta manera, a tal grado que radicalmente de un día a otro era diferente mi manera de ver las cosas.

Siempre procuré que las personas a mí alrededor se llevaran algo bueno de mí o al menos tuvieran un buen concepto acerca de cual era la forma en la que actuaba o pensaba, nunca pedía nada a cambio, podría decirse que sin saberlo ni mucho menos proponiéndomelo fui incondicional a la manera de los demás.

Sin embargo fui creciendo, es cuando me di cuenta que podía hacer más cosas, no sólo balbucear o ser un poco egocéntrico, también hay situaciones por las cuales tenía que pasar, y probar si es lo que me tocaba hacer o deshacer, me sentía maravilloso cuando los puntos e ideas se tornaban a mi alrededor dándome la última palabra para ver el desenlace de las historias que me tocaban.

Había casos en los cuales me sentía como un barco de papel en un charco en medio de la muchedumbre, visto por todos e ignorado al igual, pero no dejaba de ser lindo, formando una imagen que cualquiera podría admirar pero no era lo suficiente como para comprarla.

Era en esos casos cuando emprendía a subir un escalón más de la que pensaba infinita escalera de las situaciones, que más daba, la curiosidad y necesidad de entender me llevaba gustoso pero con una duda tremenda a que pasaría si mi opinión, acción o reacción no fuesen las correctas. No importó mucho, siempre fue similar en todos los casos, que más daba si era agua comprada o agua de grifo, ambas hidrataban.

Estando pequeño aún, me toco conocer lo que sería el primer declive a lo que me convirtió ahora, una situación de si o no, que a su ves me entere que llevaba un tal vez, que importaba, aún no tenía la capacidad de dar seguimiento a situaciones que no me concernían en su totalidad en ese tiempo, pobre estúpido a como lo pienso ahora.

Con el paso de los años fui conociendo infinidad de historias y viviendo experiencias que me daban pauta para aconsejar y saber bien lo que decía, no sé a que adjudicarlo si al constante cambio de aires o simplemente por que tenía muchas cosas a la mano o mejor dicho sin esperarlas me llegaban, así como cuando conocí la otra faceta de aquella persona que admiré de niño. Fue algo que a vista cualquiera derribó aquel edificio construido a base de recuerdos hechos de los buenos momentos, fue impactante el conocer su otro lado, el ver que la imagen hecha por el tiempo me mintió y se burlaba de mi a carcajadas mientras caminaba estupefacto pensando en esa manera tan singular de caminar.

Seguí creciendo y conociendo más personas con historias que nunca hubiese imaginado, con pasados que me hacían pensar en como es que están aquí y otros que simplemente me dieron igual por la forma tan presumida de hacerla crecer. Fueron años después donde con nuevos amigos, nuevo aire y quizá nueva actitud, vamos, muchos solemos hacer eso tras un cambio que podría considerarse importante en nuestras vidas.





La segunda parte mañana, o hasta que encuentre una imagen acorde.

No hay comentarios:

Publicar un comentario